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Aingero
Miguel
Corrección y edición
Carlos
Pretinaverse
※ ※ ※ ※ ※
Su cabeza se sacudía de un lado a otro con suma violencia.
Poco a poco, se dio cuenta de que alguien la llevaba en brazos, y que
ese alguien corría como si su vida dependiera de ello.
No era la primera vez que la cargaban de tal forma.
Tampoco es que estuviera acostumbrada a que la trataran como equipaje,
pero era habitual que su compañera fuera poco considerada al cargarla.
『 Meili: Ya bastaa, Elsa… 』
Nunca le hacía caso, sin importar cuántas veces lo pidiera. La relación
que mantenía con ella era algo que le resultaba difícil de describir.
No le tenía suficiente confianza como para llamarla compañera o
cómplice, ni eran lo bastante cercanas como para considerarla una hermana o una
madre. Tampoco eran amigas, pero su vínculo no era tan distante como para
reducirla a una mera conocida.
Es por eso que siempre acababa confundida: ¿cómo debía llamarla?
――¿Qué pensaba Elsa de ella?
『 Meili: Que no me zarandees tantoo… 』
Expresar sus quejas no servía de mucho, pero no decir
nada era como resignarse, así que tampoco podía permitírselo. Por eso, aunque
sus palabras no fueran escuchadas, seguía hablando… o, más bien, lo intentaba.
Como si recubriera sus palabras, un líquido caliente brotó de su boca
antes de que pudiera hablar. En un inicio pensó que estaba regurgitando el
desayuno por la boca, pero no era eso.
Era sangre, de un color carmesí intenso, que brotaba a borbotones desde
las profundidades de su pequeño cuerpo.
『 Subaru: ¡Mierda, no para de sangrar! ¡Beako, ¿qué
deberíamos hacer?! 』
『 Beatrice: ¡Prioridades! ¡Asegúrate de que expulse toda
la sangre de su garganta, supongo! ¡Sería fatal si se ahogara, de hecho! 』
Oyó una voz masculina y otra femenina gritando cerca de sus oídos, y
enseguida inclinaron su cuerpo hacia un lado. La sangre subió por su garganta y
brotó de sus labios sin cesar, acompañada de una tos violenta.
Algo se presionó contra su boca y succionó la interminable sangre. Su
garganta se despejó justo a tiempo y el aire ingresó con rapidez a sus pulmones
hasta alcanzar su cerebro.
『 Subaru: ¡――Pfuah! ¡Bien,
vuelve a respirar! ¡Cúrala un poco con magia! 』
『 Beatrice: ¡Entendido, supongo! Pero no podemos seguir
haciendo esto una y otra vez, de hecho. 』
『 Subaru: ¡Lo sé! … Le exigí a Meili más de la cuenta,
es culpa mía. Pagaré el precio. 』
Meili había notado los gritos sobre su cabeza; pero, apenas recuperó la
respiración, su mente y cuerpo se volvieron tan pesados que fue incapaz de
distinguir lo que decían.
No, no fue por eso. Siempre estuvo así de agotada; sólo que, al sentir
que el mayor peligro ya había pasado, su consciencia al fin pudo cambiar su
foco de atención. Fue entonces cuando finalmente pudo sentir cuán malherida se
encontraba.
Sus brazos y piernas no respondían. La cabeza le daba vueltas. Había
vomitado casi tres tazas de sangre. Sentía como si todo su cuerpo estuviera en
llamas… y que su espalda era lo que ardía con más ferocidad.
Algo iba mal allí; algo iba muy mal en toda su espalda.
Quizá por eso no puedo
mover el cuerpo ni dejar de vomitar sangre, pensó.
Las dos voces que gritaban sobre ella, lo que había estado haciendo
instantes antes… todo ello era vago y difuso.
Aun así, perdida en un mundo de niebla y confusión, alcanzó a distinguir
algo con claridad.
Y aquello era…
『 Meili: Una… promesa… 』
Alcanzó a sentir que había hecho una promesa a alguien…
△▼△▼△▼△
――Cuando el gigantesco escorpión cambió de color, la luz
de su disparo brilló con una intensidad nunca antes vista hasta ahora.
La creciente luz blanca se dispersó en todas direcciones, reduciendo a
cenizas los numerosos y flameantes Soberanos
de la Hambruna que apuntaban hacia su exoesqueleto carmesí, además de
generar una onda de choque que partió el mar de arena.
Lógicamente, ni Subaru ni Beatrice pudieron evitar quedar atrapados en
la destrucción, pero fue Meili quien se llevó la peor parte.
Forzada a adentrarse al frente para comandar más eficientemente a las
mabestias, fue alcanzada por el contraataque del gigantesco escorpión――del Escorpión
Carmesí.
Por suerte, no recibió un golpe directo de los aguijones de luz. No
cabía duda de que, si hubiera sido rozada por uno solo, no habría quedado
rastro alguno de su pequeño cuerpo.
Aunque eso no había sucedido, sí que recibió de lleno el impacto de la onda
de choque, que era tan potente que partió e hizo ondear el mar de arena. Eso
bastó para causarle daños casi mortales.
『 Subaru: ¡¡Meili!! 』
Cuando Subaru y Beatrice corrieron hacia su cuerpo desplomado sobre la
arena, la hallaron en un estado deplorable. Probablemente, debido a que se
acurrucó en el último momento, las lesiones más graves se concentraron en su
espalda.
Con su capa negra arrancada por la onda de choque de la luz blanca, su
piel maltrecha quedó al descubierto bajo la tela quemada. Al ver su piel
carbonizada y lacerada ante sus ojos, la vista de Subaru se nubló por un
momento.
Sin embargo…
『 Subaru: ¡¿Soy así de estúpido?! ¿Para qué sirvo yo,
sino? 』
Aferrándose a su consciencia con el puño cerrado, invocó aquel poder
oculto en su interior.
Cor Leonis estaba ya activo――El poder que le
permitía soportar los dolores y las cargas que sentían sus compañeros aumentó
su flujo desde Meili hacia él, permitiéndole asumir casi todo el dolor que
Meili sentía por su lesión casi mortal.
Naturalmente, sería insensato asumir todo su dolor, porque, si llegaba a
hacerlo colapsar, las consecuencias serían imprevisiblemente graves. Por ello,
cargó con la mayor porción que podía soportar sin desmayarse, pero…
『 Subaru: Está bien… Puedes hacerlo. ――¿No es
así, Natsuki Subaru? 』
Si hubiese sido su antiguo yo quien estuviera aquí, quizá habría perdido
tanto la compostura como su espíritu, armando un drama ridículo como resultado.
Sin embargo, Subaru comprendía bien lo que significaba transitar el
camino de Natsuki Subaru. Sabía cuál era el propósito de su existencia,
por supuesto, pero también entendía que había cosas que solo él podía lograr.
Por lo tanto…
『 Subaru: Emilia-tan y Julius están bien. Echidna,
Patrasche y Rem también están a salvo. 』
Examinó la presencia de cada uno de sus aliados dentro de la torre,
tanteando la solución más óptima en función de sus estados respectivos.
Si bien la desaparición de Emilia lo carcomía por dentro, también le
preocupaba la situación de Julius en su batalla con Reid. Del mismo modo, temía
por el paradero de Anastasia y Patrasche dentro de la torre, pero al final
decidió confiar en todos ellos.
En su lugar, Subaru centró su atención en Ram y en quien tenía delante:
Meili.
『 Subaru: ――kh. 』
Tan pronto como trasladó su malestar, el ardiente dolor de Meili lo
invadió, extendiéndose como un incendio por sus entrañas y haciéndolo gemir de
dolor.
Francamente, asumir la fatiga de Ram ya era agotador de por sí. Asumir
ahora la carga del dolor casi mortal de Meili era como un suicidio.
『 Subaru: ¡Oh no…! 』
A pesar de todas sus palabras de ánimo, no halló la fuerza suficiente
para adueñarse completamente de los malestares de ambas.
Bajo ese panorama, se vio obligado a reducir el flujo de carga que venía
de Ram para asumir más del dolor de la moribunda Meili.
Ram, con la perspicacia que la caracterizaba, probablemente deduciría su
razonamiento con solo ese gesto.
『 Subaru: Ya me imagino el reproche que me espera luego… 』
«¡Ja! Hablaste tan grandilocuentemente, sólo para acabar así. Barusu
nunca dejará de ser Barusu, después de todo».
Mientras esa incómoda pero realista imagen de Ram cruzaba por su mente,
Subaru apretó los dientes y relamió la sangre que había en su boca.
Se suponía que el efecto de Cor
Leonis se limitaba a asumir las sensaciones de malestar de los demás, no
las heridas; pero, el hecho de que Subaru saboreara su propia sangre, era una
señal de que también le estaba afectando a su cuerpo.
El efecto de la mente sobre el cuerpo era por lejos más grande de lo que
había imaginado.
Había oído que, si una persona creyera que tenía una barra de hierro
caliente presionado contra su piel, aparecerían quemaduras sobre ella.
En otras palabras, asumir el dolor atroz de Meili significaba que lo
experimentaría directamente, y que su mismo cuerpo reproduciría la fuente de
ese sufrimiento.
Si no era precavido, Beatrice tendría dos cadáveres entre sus manos.
『 Subaru: ¡Preferiría evitar eso――! 』
Escupió la sangre que se había acumulado en su boca para luego levantar
a Meili en sus brazos. Se agachó para esquivar la lanza llameante de un Soberano de la Hambruna y salió
corriendo mientras Beatrice disparaba unas esquirlas violetas para mantenerlo a
distancia.
El Soberano de la Hambruna que
acababa de atacarlos era aquel sobre el que habían estado montados.
En un impactante giro de acontecimientos, la mabestia vio la oportunidad
en medio del caos y traicionó a sus nuevos camaradas――no, simplemente la
Protección Divina de Meili había cesado, ocasionando que la mabestia recobrara
su habitual conducta fría y sanguinaria.
Sin Meili, las mabestias eran enemigos de la humanidad y, por extensión,
de Subaru y compañía.
Semejantes mabestias retorcidas acechaban bajo el mar de arena en
números desorbitantes.
『 Meili: ¡Cof―! 』
『 Subaru: ¡Meili! 』
Subaru corría desesperado para alejarse de las mabestias cuando Meili
vomitó sangre sobre sus brazos. Ver a Meili toser y escupir sangre con una
expresión de agonía aumentaba su ansiedad.
No tenía margen de maniobra para detenerse y curar a Meili. Y si esto
seguía así…
『 Subaru: ¡Mierda, no para de sangrar! ¡Beako, ¿qué
deberíamos hacer?! 』
『 Beatrice: ¡Prioridades! ¡Asegúrate de que expulse toda
la sangre de su garganta, supongo! ¡Sería fatal si se ahogara, de hecho! 』
Intentando seguir el ritmo de Subaru y aprovechando al máximo el
limitado maná que poseía, Beatrice mantenía a raya a toda mabestia que se
aproximara. Mientras tanto, Subaru sacudía a Meili, tratando de que tosiera y
expulsara toda la sangre de su garganta.
Sin embargo, ella seguía igual de pálida y el hilo de sangre que brotaba
no se detenía. Sin otra opción, Subaru cerró el puño, presionó un extremo
contra sus labios y, por el otro lado, trató de succionar la sangre de su
garganta.
『 Meili: ¡Cof―! ¡Cof―! 』
『 Subaru: ¡――Pfuah! ¡Bien,
ha vuelto a respirar! ¡Cúrala un poco con magia! 』
『 Beatrice: ¡Entendido, supongo! Pero no podemos seguir
haciendo esto una y otra vez, de hecho. 』
『 Subaru: ¡Lo sé! … Le exigí a Meili más de la cuenta,
es culpa mía. Pagaré el precio. 』
Aunque, para ser precisos, Subaru ya había comenzado a pagar por su
error.
Incluso después de reducir la cantidad de malestar que se adueñaba de
Ram, Subaru estaba empeorando rápidamente y empezaba a palidecer.
Si esto seguía así, no podrían ganar mucho tiempo más…
『 Subaru: No, ahora es cuando debo darlo todo. Sería
incapaz de llamarme hombre si no puedo… 』
『 Beatrice: ¡Furya! ¡Supongo! 』
『 Subaru: ¡¿Ooh?! 』
Apretando los molares, Subaru corría con Meili en brazos mientras los
efectos de su autoridad se extendían por todo su cuerpo. Y entonces, Beatrice
saltó de repente y se aferró a su cabeza.
Sorprendido por este acto repentino, acabó llevando a Beatrice a
caballito de manera extraña. Desde luego, Beatrice pesaba lo mismo que una bola
de algodón, así que no entorpecía la huida de ellos, pero…
『 Subaru: Bea―― 』
『 Beatrice: Subaru, deja de intentar cargar con todo tú
solo, de hecho. Subaru y Betty somos PARTNERS;
así que Meili también es mi compañera, supongo. No eres el único que quiere
ayudarla, Subaru. 』
『 Subaru: … 』
Beatrice apoyó sus pequeñas manos sobre la cabeza de Subaru y le susurró
su petición.
Subaru se quedó en silencio. Beatrice movió su mano hacia Meili y aplicó
su gentil magia curativa. ――Poco a poco, una cálida luz empezó a curar su cuerpo
y, por extensión, también el de Subaru.
Beatrice también estaba preocupada por sus amigos. Él podía sentir sus
emociones a través de la cálida luz.
『 ???: ¡ϡ ϡ! 』
『 ???: ¡ϠϠ! 』
Detrás de ellos, las mabestias continuaban batallando unas contra otras.
Afortunadamente, aun sin la Protección Divina de Meili, los Soberanos de la Hambruna no parecían
dispuestos a sellar inmediatamente la paz con el escorpión carmesí. Y lo mismo
pasaba con todas las demás mabestias.
Las pinzas gigantes y la larga cola y aguijón del Escorpión Carmesí
aplastaron a la mitad de las mabestias que se interponían entre él y el grupo
de Subaru.
Y la otra mitad tenía en su punto de mira a Subaru, y compañía, por lo
que aún no tenían tiempo para descansar.
『 Subaru: ¿Qué otra opción…? 』
A decir verdad, no era como si no tuviera otra opción.
Aunque no había forma de salir victorioso de inmediato, sí podía
aprovechar el deseo de Beatrice de ayudar a Meili para mejorar sus
posibilidades.
Sin embargo, dudaba en llevarlo a cabo, porque no sabía si sería posible
ponerlo en práctica, y porque la inspiración para esa técnica había venido de
uno de sus peores enemigos. Pero…
『 Beatrice: ¡Subaru! ¡Si tu preocupación por Betty es la
razón por la que estás dudando, entonces descuida, supongo! ¡Si Betty no es la
razón, entonces podemos ir juntos a disculparnos con ellos más tarde, de hecho!
』
『 Subaru: … 』
『 Beatrice: Betty quiere compartir tu dolor y tu
alegría… ¡No excluyas a Betty! ¡Esa era una de las cláusulas de nuestro
contrato, supongo! 』
Tras ver de perfil la cara de Subaru, Beatrice gritó con furia.
Como ella estaba montada sobre su cabeza, él no podía ver su expresión.
Sin embargo, podía darse cuenta de que, aunque estuviera enfadada, esta niña a
la que él llamaba con orgullo su PARTNER
se veía adorable.
Precisamente por eso, sus palabras le dieron a Subaru el valor que
necesitaba para compartirlo con ella.
No tenía tiempo para dudar.
La razón misma de sus dudas, su propia compañera, le había dicho que no
se preocupara.
Y por eso…
『 Subaru: Te amo, Beako. 』
『 Beatrice: Betty te ama aún más. 』
Una vez expresado su mutuo afecto, Subaru miró hacia abajo hacia Meili,
que estaba moribunda en sus brazos.
Y, decidido a no permitir que Meili perdiera la vida, costara lo que
costara…
『 Subaru: ――Cor
Leonis, SECOND SHIFT. 』
Al otorgar un nuevo nombre a lo que él mismo había bautizado como Corazón
de León, cambió de marcha dentro de sí mismo.
Al hacerlo, amplificó el efecto de la autoridad que se ejercía sobre él,
el Pequeño
Rey… Él había sido reprendido por ser un rey que cargaba con el peso de
sus súbditos por sí solo.
Aun así, esto no era tan descarado como la codicia de forzar la carga de uno sobre los demás.
Por lo tanto, lo que Subaru deseaba como resultado de su autoridad… era
compartir sus cargas con quienes querían estar a su lado.
En otras palabras…
『 Subaru: SECOND SHIFT… Distribución de
carga. 』
Las cargas que Subaru llevaba solo con todo su cuerpo… ahora podía
compartirlas con aquellos compañeros que estuvieran dispuestos.
Y en este lugar, en este momento…
『 Beatrice: … Subaru. 』
『 Subaru: ¿Sí? 』
『 Beatrice: ¡¡――Esto es superagotador,
supongo!! 』
『 Subaru: ¡¡Sí, superagotador!! 』
Con eso, se activó el segundo nivel de Cor Leonis, y la carga que llevaba se compartió con Beatrice.
No estaba compartiendo la mitad, sino un cuarto; aun así, eso aligeró
mucho la carga de Subaru. A cambio, Beatrice palideció al asumir la carga que
él compartía.
Gritó para ocultar su dolor, y Subaru le devolvió el grito.

Era agotador. Era doloroso. Quería parar de inmediato.
Al diablo con jugar a ser rey y asumir las cargas de todos. ――Por lo tanto, este Pequeño
Rey podía mantenerse en pie solo porque había otros dispuestos a
apoyarlo en sus esfuerzos.
『 Subaru: Por cierto, quiero compartirte este dolor… 』
『 Escorpión: … 』
『 Subaru: Parece que no se puede, una lástima. 』
Compartiendo su carga con Beatrice, quien seguía tratando a Meili a su
espalda, Subaru centró su atención en el escorpión carmesí.
Su verdadera identidad era Shaula, e incluso ahora podía sentir su ser
conectado al de ella a través de Cor
Leonis. Había una luz tenue, pero grande.
Por desgracia, Subaru no podía descargar sobre el escorpión carmesí la
carga que él y Beatrice compartían, probablemente porque el escorpión no poseía
ni la voluntad de desear ni de aceptar esa carga.
Solo aquellos que deseaban apoyar a este Pequeño Rey podían
compartir su carga.
Era un poder verdaderamente fácil de entender e inflexible. Por esa
razón, no podía llenarse demasiado de orgullo.
Porque nunca olvidaría que solo podía mantenerse erguido porque había
alguien apoyándolo.
『 Subaru: ¡Beako! ¡Haz cosas diferentes con tu cuerpo y
con tu mente! 』
『 Beatrice: ¡¡――Hk, eso es
pedir mucho, de hecho!! 』
Él le había pedido que, mientras curaba a Meili, pensara qué hacer a
continuación para escapar de su precaria situación. Porque la cola del
escorpión carmesí se había iluminado una vez más con una luz blanca… y apuntaba
hacia el grupo de Subaru.
『 Beatrice: ¡¡――E · M · M!! 』
Su as bajo la manga de un solo intento ―su magia de
absoluta invencibilidad― estalló, y la consiguiente onda de choque se tragó a
los tres por completo.
△▼△▼△▼△
――Emilia, que se encontraba por encima de las nubes, no
captaba lo que sucedía bajo ellas.
Sin embargo, al igual que sus compañeros que libraban batallas a vida o
muerte, Emilia también había soportado una intensa lucha antes de finalmente
llegar hasta aquí.
『 Emilia: … 』
Había llegado al nivel más alto de la Atalaya Pléyades, más arriba del
primer piso, a la auténtica cima.
En el lugar al que había llegado gracias al sacrificio de múltiples
soldados de hielo, Emilia vio algo al pie del pilar central: un monolito negro.
El monolito en sí parecía idéntico al que había visto en el Examen del
tercer piso.
A diferencia de aquel monolito, éste no levitaba y tenía unas marcas que
atraían la mirada sobre su superficie, la cual debería ser completamente plana.
Y aquellas marcas eran…
『 Emilia: ¿Huellas de manos? 』
Con sus ojos amatista abiertos, Emilia observó múltiples huellas de
manos marcadas en su superficie――seis en total, huellas de diferentes hombres y mujeres.
Se podía deducir por el tamaño de las palmas o el grosor de los dedos
que todas ellas eran de manos de personas diferentes.
Pero, dado que estos personajes habían decidido dejar sus huellas allí
juntos, era innegable que fueron personas cercanas entre sí y que guardaban
alguna relación con esta atalaya…
『 Emilia: … ¿Podrían ser de Reid o del Gran Maestro de
Shaula? 』
Cuando reflexionó sobre la gente relacionada con la atalaya, solo pudo
pensar en ellos.
Volcánica también estaba incluido, pero todas las marcas dejadas allí
pertenecían a humanos, así que parecía que ningún dragón ancestral había dejado marca alguna.
Por lo tanto, a Emilia sólo se le ocurrían esas dos personas de entre
las seis huellas.
『 Emilia: ¿―? Espera, ésta
es… 』
Al pensar tanto en eso, Emilia empezó a tener un sentimiento incómodo
por una de las huellas.
Entre las seis huellas de manos, había una colocada ligeramente en un
extremo――y a su lado, otra de aproximadamente el mismo tamaño.
Las dos huellas que estaban en un extremo eran, sin duda, más pequeñas que el
resto.
Quizás porque solo aquellas dos pertenecían a manos de mujeres.
Y, lo que había llamado la atención de Emilia, era que una de las
huellas…
『 Emilia: ¿Esta huella es mía? 』
Mientras fruncía el ceño, Emilia susurró aquello al mismo tiempo que
observaba su mano derecha.
Aunque aquello sería extraño, no lo sentía como tal. Parecía que una de
las huellas de mano dejadas impresas en el monolito era de su propia mano.
『 Emilia: … 』
Tomando un gran aliento, Emilia enfrentó al monolito. Para disipar sus
dudas, extendió su mano derecha hacia aquella huella, y…
《 ???: ―― Vos, que la cima de la torre habéis
alcanzado. Pasad por el primer piso, oh todopoderoso peticionario. 》
『 Emilia: ¡――Hk! ¡Ha
vuelto! 』
Justo antes de tocar el monolito, Emilia oyó la implacable voz que
descendía desde los cielos y se giró.
Y cuando lo hizo, vio a Volcánica agitar sus alas, descendiendo y
colocándose sobre el piso más alto, agonizando y atormentado tras haber sido
tocada su escama blanca en la garganta por el soldado de hielo de Emilia.
《 Volcánica: … 》
Dando la espalda al monolito, Emilia enfrentó una vez más al Dragón
Divino.
La batalla para escalar el pilar había sido inmensamente agotadora;
pero, si fuera a continuar en este momento, se vería forzada a una pelea muy
intensa. Este lugar era bastante amplio, pero la parte más alta era más
estrecha que el primer piso, por lo que le sería complicado pelear.
『 Emilia: Además, sería muuuy problemático si el MONOLITH se rompe. 』
La dureza del monolito era desconocida.
Cuando encontró al monolito en el tercer piso, fue a golpearlo, pero
Julius y Ram la detuvieron, por lo que su resistencia no estaba clara.
Pero, sin importar lo resistente que fuera, Emilia no creía que pudiera
soportar un golpe del poderoso Dragón Divino.
『 Emilia: Si lo golpeas, seguramente se romperá. ¡Por
eso…! 』
No puedo dejarte hacerlo; y, con ese pensamiento, Emilia invocó siete soldados
de hielo a su alrededor otra vez.
Los soldados de hielo habían sido completamente destruidos en su camino
hacia la parte más alta; pero, al igual que Emilia, sus expresiones brillaban
con determinación, lo que era reconfortante.
Al igual que ellos, que portaban armas de hielo, Emilia sujetó dos
espadas de hielo en sus manos.
Y, al unísono junto con los siete soldados, cargó hacia Volcánica.
『 Emilia: ¡Vamos, todos! ¡Volcánica tiene una debilidad
en la parte blanca de su cuello! 』
Dado que había mostrado una reacción tan intensa, aquella escama blanca
debía ser la debilidad de Volcánica.
Aunque no deseaba herirlo, si alguno consiguiera aunque solo fuera
tocarla, Emilia sería capaz de obtener tiempo para examinar el monolito…
『 Emilia: … ¿Eh? 』
Al instante siguiente, Emilia dejó escapar su voz… porque todo lo que
ella veía se puso boca abajo y patas arriba.
『 Emilia: … 』
Fue tan repentino que ella no pudo entender lo que había ocurrido.
Hubo una mera y rápida sensación de contacto en sus pies, por haber
echado antes un paso adelante para avanzar. Pero aquello también fue tan fugaz
que solo notó el contacto cuando todo su ser ya se había dado la vuelta.
Y, junto con eso…
『 Emilia: Ah. 』
Los siete soldados de hielo alrededor de Emilia, que habían sido también
puestos del revés, se rompieron inmediatamente.
Solamente las cabezas de todos ellos fueron fragmentadas con habilidad,
incapaces de resistir el golpe y transformándose en maná. Al sentir aquello en
su piel, Emilia pudo darse cuenta de algo que le provocó un escalofrío: que la
cola de Volcánica había provocado todo eso.
La cola de Volcánica había barrido las piernas de Emilia, y esa misma
cola había destrozado las cabezas de los siete soldados.
Su garganta quedó inmóvil al comprender que hizo todo eso con un solo
coletazo.
Estaba en una liga totalmente diferente del ataque sorpresa contra el
que Emilia había logrado defenderse en un instante.
Si el látigo de Subaru contara como uno, la cola de Volcánica contaría
como mil o diez mil; así de grande era la diferencia.
Incluso Emilia habría sido derrotada sin piedad ante aquel enorme
ataque.
Y por eso, una duda se le vino a la cabeza.
『 Emilia: ¿Por qué… fue blando conmigo? 』
A Emilia le barrió las piernas, a los soldados de hielo les destrozó las
cabezas.
¿A qué se debía aquella diferencia? No podía ser porque hubiera decidido
tomar represalias contra aquellos que poseían el mismo rostro de quien le había
tocado la escama blanca antes. Aquello parecía improbable.
Pensando en ello, Emilia recordó que no había escapado de las
circunstancias que le habían obligado a quedar boca abajo.
『 Emilia: ¡Oh n――! 』
Así como estaba, iba a darse de cabeza contra el suelo.
Una vez más, las piernas de Emilia, que estaba en el aire boca abajo,
fueron golpeadas con un suave impacto desde un lateral, y…
『 Emilia: ¡Ah… casi casi! 』
Estando boca abajo, Emilia rotó media vuelta en el aire e hizo un
aterrizaje peligroso.
Ella alzó el rostro con cara de haber evitado algo peligroso, y
entonces…
《 Volcánica: …
¿Qué estáis haciendo, vos? 》
La figura del Dragón Divino pronunció aquellas palabras, acercando mucho
su rostro al de Emilia.
『 Emilia: Pues… ¿―? 』
Se encontraba, literalmente, frente a sus ojos y su nariz.
Estaba tan cerca que, si Emilia se hubiera inclinado hacia delante solo
un poco, habría tocado aquella piel y nariz tan robusta como la roca.
Que el rostro del dragón ancestral
estuviera a aquella distancia era suficiente para dejar a Emilia asombrada.
Sin embargo, lo que la dejó aún más perpleja fue…
『 Emilia: ¡Estás diciendo algo diferente de lo que has
estado repitiendo constantemente! 』
《 Volcánica: … 》
『 Emilia: ¿Recuperaste la cordura? Entonces, ¿puedes
contarme algunas cosas? Sobre el Examen, o sobre cambiar las reglas
establecidas en esta atalaya, hay muchas cosas de las que necesito discutir… 』
Emilia vocalizó rápidamente, habiendo encontrado esperanza en la
condición de Volcánica.
Si el Dragón Divino, de quien pensaba que se había vuelto senil, había
vuelto a la normalidad, podría conversar con él con respecto al Examen. Por lo
tanto, no sería necesario que se forzara a resolver la situación violentamente.
『 Emilia: ¡Ey, por favor! Habla… 』
《 Volcánica: ¿Qué
ocurriría si vos cayerais? De ocurrir, yo aceptaría el castigo… Ya que todos se
arrodillan ante vos. 》
『 Emilia: ¿Volcánica? 』
Ansiosa sobre las circunstancias de todos en la torre, Emilia imploró
desesperada mientras Volcánica, una vez más, pronunciaba palabras que no eran
una repetición.
Sin embargo, como lo que decía no parecía responder las palabras de
Emilia, su desconcierto aumentó.
Pero, en lo más profundo de los ojos dorados de Volcánica que miraban a
Emilia, había amabilidad.
Al contrario que la ambigüedad parecida a un vacío que había tenido hasta
hace un momento, ahora tenía la luz de la emoción.
Miraba a Emilia intensamente, con gentileza y calma, como si la
apreciara…
《 Volcánica: ¿A
dónde han ido Flugel y Reid? Shaula se sentirá sola si ni siquiera recibe unas
palabras de despedida. Además, Farsale montaría un gran alboroto. 》
『 Emilia: … 』
Con sus amables ojos sosteniéndole la mirada, Volcánica continuó con sus
palabras.
Lo que el dragón ancestral
había recitado como si viera algo distante, eran los nombres de Flugel y Reid,
junto con el de Shaula, seguidos por el de una persona más…
Aunque no podía distinguirse del todo a quién pertenecía ese nombre sin
preguntar también por el nombre de familia, para Emilia reverberó como si fuera
un eco. Si ese Farsale era a quien Emilia recordaba…
『 Emilia: Farsale… ¿Te refieres a Farsale Lugnica? ¿El
Rey de hace cuatrocientos años? 』
Era un personaje cuyo nombre había salido a la luz incontables veces en
los libros que había estudiado para la Selección
Real.
Farsale Lugnica――el trigésimo quinto Rey del Reino de Lugnica, y el
gran hombre que había regido el país hace cuatrocientos años, durante la era de
la bruja.
Y, habiendo forjado el pacto con ningún otro más que el Dragón Divino
Volcánica, el Último Rey León había forjado el primer paso de la larga
prosperidad del Reino de Lugnica.
『 Emilia: … 』
Emilia volvió la vista inmediatamente al monolito que se encontraba
detrás.
Si las palabras de Volcánica tenían relación con aquellas
seis huellas de mano, entonces podría ser que tres fueran de Flugel, Reid y
Farsale. Las otras tres eran desconocidas, pero una parecía encajar con la mano
de Emilia, aunque aún no lo había confirmado.
Y las restantes parecían pertenecer a un hombre y a una mujer.
『 Emilia: Entonces, ¿la de mujer es de Shaula? 』
Aquello parecía lo más probable.
La identidad del último hombre era desconocida, pero algo de ese tipo era
suficiente para calmarla. Como siempre, el mayor problema en este momento era
el hecho de que había una huella que encajaba con su mano, algo que la
desconcertaba…
『 Emilia: ¡¿Acaso he… olvidado más cosas aparte de a
madre y a todos los demás del bosque?! 』
Mientras empezaba a cuestionárselo, Emilia se dio cuenta de que ella
misma tenía un pasado cuyos recuerdos habían sido tapados por ella misma.
Aunque no fuera el caso, sí era consciente de que, debido a la
existencia del arzobispo del pecado de la glotonería,
los nombres
y los recuerdos podían volverse un completo desastre.
¿Podría ser que, quizás, Emilia hubiera venido aquí antes, hubiera
impreso su mano y ahora simplemente no se acordaba de ello?
『 Emilia: … No, debería ser del todo imposible. Aunque,
si Puck estuviera aquí, podría saber si yo he venido antes aquí. 』
《 Volcánica: …
¿Qué ocurre? ¿Alguna preocupación? 》
『 Emilia: Ah, esto… estoy bien. Gracias por preocuparte.
Gracias, pero… 』
Al final, al sentir que el diálogo establecido con Volcánica podría
desaparecer en cualquier momento, Emilia se encontraba con las manos atadas.
Era mucho mejor que ser golpeada por su cola o sus patas delanteras sin
ninguna conversación, pero el Examen seguía en un punto muerto.
Y mientras Emilia se preguntaba qué debería hacer…
《 Volcánica: Si
algo os molesta, entonces hablad. Si es vuestra ansiedad, entonces la disiparé――Satella.
》
――Al ser llamada por ese nombre, Emilia inspiró.
『 Emilia: … 』
Satella. No era la primera vez que la llamaban así.
Al ver los rasgos que Emilia poseía ―semielfa con pelo
plateado y ojos amatista―, muchos humanos que viven en este mundo la han asociado
con ese ser idéntico a ella.
Lo único que cambiaba era cómo la llamaban.
Algunos la llamaban Satella, otros la llamaban «la peor calamidad», y
otros la llamaban la Bruja de la envidia.
Por eso, que alguien se refiriera a Emilia de aquella forma, no era una
sorpresa.
Sin embargo, era extraño que Volcánica dijera el nombre de Satella con
gran afecto.
Después de todo, el trío de Volcánica, Reid y Flugel, quien había pasado
sus logros a Shaula, habían sido los responsables originales de sellar a
Satella, también conocida como la Bruja de la envidia.
Entonces, ¿por qué a ella…?
『 Emilia: ¿Por qué hablaría de la Bruja de la envidia con
tanta amabilidad? 』
De forma genuina, Emilia preguntó refiriéndose a Satella de forma poco
discreta.
Decir que eso hizo que se diera cuenta sería demasiado; pero, al menos,
desde un punto de vista objetivo, ese único comentario fue el detonante.
Algunos la llamaban Satella, otros la llamaron la peor calamidad,
algunos la llamaban bruja.
Y, pensando que tanto «Satella» como «Bruja de la envidia»
serían adecuados, Emilia se había referido a ella como la Bruja de la envidia.
Pero eso…
《 Volcánica: ――Bruja
de la envidia. 》
――produjo un cambio en la mirada distante de
Volcánica.
Los ojos dorados de Volcánica presentaron un cambio drástico.
Sin moverse, la cabeza del dragón
ancestral que miraba a Emilia se encontró inmediatamente delante de sus
ojos y nariz. Por lo tanto, al ser capaz de capturar cualquier alteración de
cerca, Emilia sintió un escalofrío por todo su cuerpo.
Tenía la corazonada de que aquel cambio era poco favorable.
Habiendo sido criada en bosques, Emilia poseía la experiencia de haber
crecido en lo salvaje. Había visto incontables animales y mabestias cambiar
completamente en situaciones como esta.
Siguiendo aquella intuición, Emilia saltó hacia atrás pensando que
podría ser mandada a volar.
Aquella había sido la respuesta correcta.
『 Emilia: ――Hk. 』
En ese instante, el aire ante los ojos de Emilia explotó.
No era una exageración. Literalmente, el espacio se contrajo y, justo
después, se hinchó y explotó.
El fenómeno, cuyo principio era desconocido, era peculiar; era como si
el espacio se hubiera enrollado sobre sí mismo. De haberse quedado donde
estaba, habría sido destrozada sin importar cuán poderosa hubiera sido su
defensa.
Y había ocurrido justo donde se había situado la cabeza de Emilia.
De haber sido una fracción de segundo más lenta en bajar la cabeza,
habría muerto.
Tras haber escalado a la cima de la torre, Emilia había sufrido
incontables experiencias cercanas a la muerte, como el coletazo o la
contracción del espacio que acababa de ocurrir.
Quizás nunca había estado en una situación en la que su vida hubiera
estado tantas veces en peligro como ahora.
『 Emilia: Pero, como todo está saliendo bien, quizás eso
signifique que la suerte esté muuuy de mi parte. 』
Si lo que la estaba dejando vivir era que el destino se había vuelto su
aliado, entonces, incluso cada respiración que Emilia hacía era señal de buena
suerte, y así interpretó la situación positivamente.
De no hacerlo, se habría desanimado por los siguientes cambios en la
situación. Porque…
《 Volcánica: ――Satella.
》
Con las alas desplegadas una vez más, Volcánica definitivamente se
mostraba hostil hacia ella.
Al observar eso, Emilia tuvo ganas de pisotear el suelo con frustración.
Justo cuando Volcánica parecía haber recuperado la cordura, todo se echó a
perder.
Y, al contrario que en su anterior estado adormilado, ahora parecía
tener una mayor determinación que cuando había estado senil.
『 Emilia: ――ICICLE LINE. 』
Así, Emilia liberó su poder mágico con convicción y
sin contenerse.
El aire crujió gélidamente y, lentamente, se alzó una
niebla blanca. Aunque se encontraba en la parte más alta de la atalaya ―localizada
por encima de las nubes―, todo a su alrededor se volvió blanco, congelado.
Con un sonido, lentamente se generaron unas armas de
hielo――y, sacando lanzas mientras permanecían en el suelo, Emilia
la hizo girar y la apuntó hacia delante.
Una vez más, se había preparado para luchar contra
Volcánica.
Sin embargo, si Volcánica hiciera más seriamente aquel
ataque que barrió las piernas de Emilia, no sabía si sería capaz de esquivar el
siguiente ataque.
Tendría un nivel de fuerza completamente distinto al
que había tenido cuando se encontraba senil――pero aún
parecía senil.
『 Emilia: Pero… 』
Al mirar a los ojos dorados del oponente, Emilia no
podía etiquetar la actitud de Volcánica simplemente como senil.
Después de todo, los ojos de Volcánica estaban
brillando con tristeza y amargura.
《 Volcánica: Satella… así es, Satella. Debemos deteneros,
a vos que habéis sido reducida a la Bruja de la envidia. 》
『 Emilia: … ¿Eran amigos cercanos? 』
《 Volcánica: Ojalá
yo no hubiera dudado aquel día. De no haber dudado aquel día, todos habrían… 》
No respondió a su pregunta.
Sin embargo, la voz temblorosa de Volcánica en sí
misma parecía la propia respuesta.
El dragón
ancestral se lamentó, respiró hondo y, una vez más, vendría el aliento que
quemaría el mundo blanco.
Antes de eso, Emilia debía adelantarse y golpear la
escama blanca. Si no lo hacía, Emilia y, obviamente todos los demás, no podrían
salvarse.
『 Emilia: ――Subaru, Beatrice, Ram, Rem, Meili, Patrasche-chan,
Echidna, Julius, Anastasia-san. 』
Pensó en todos los que habían venido a esta torre y
habían sufrido.
En todos a quienes debía salvar; en todos los que
habían tenido la misma meta que ella.
Y, al hacerlo, una fuerza desconocida se acumuló en lo
profundo del pecho de Emilia.
《 Volcánica: ¡¡――Bruja
de la envidia, Satella!! 》
『 Emilia: ――No, te equivocas. Soy la Bruja de la Glaciación,
del Gran Bosque de Elior: Emilia. 』
Mientras bañaba todo su cuerpo en aquella fuerza,
Emilia respondió en voz alta al Dragón Divino, que parecía haberla confundido
con alguien con la que, aparentemente, era similar.
Sin importar si su oponente era el Dragón Divino o
quien fuera. ――Emilia tenía a todos a su lado. Y por eso…
『 Emilia: ¡Como mínimo, recuerda bien mi nombre! 』
――La etapa final se cernía sobre la Atalaya
Pléyades, a la vez que una luz estallaba en erupción, por encima y por debajo
de las nubes a la vez.



