——Su
consciencia estaba en un oscuro y tenebroso limbo.
Había
pasado mucho tiempo desde la última vez que Natsuki Subaru había estado en este
lugar.
Como en muchas ocasiones pasadas, era un mundo oscuro, donde el cielo y la tierra no tenían fin, y sólo quedaba oscuridad. Se sentía como si lo hubieran llevado allí por la fuerza, como cuando retornaba por muerte.
Pensándolo bien, era un sitio realmente misterioso.
En cualquier caso, Natsuki Subaru no podría llevar al exterior sus recuerdos de este lugar. A pesar de que no era su primera vez aquí, olvidaría este lugar en cuanto saliera.[1]
Tenía una sensación transitoria y efímera, como si fuera sólo una burbuja flotando en un sueño.
Dentro
de esta pálida oscuridad, en los estrechos recovecos de sus vagos recuerdos, la
consciencia conocida en el exterior como Natsuki Subaru flotaba en el espacio,
y nadaba lentamente en medio de la negrura azabache.
Sólo
su consciencia se encontraba en este lugar. En lo que a su cuerpo refería,
Natsuki Subaru estaba ya acostumbrado a la sensación de no tener extremidades,
ojos, orejas ni boca.
Además de eso, el no saber dónde estaba arriba, abajo, izquierda o derecha, y la preocupación de no poder ver ni las profundidades bajo él, eran cosas sin importancia para su consciencia, que estaba dominada por una sola cosa.
Como en muchas ocasiones pasadas, era un mundo oscuro, donde el cielo y la tierra no tenían fin, y sólo quedaba oscuridad. Se sentía como si lo hubieran llevado allí por la fuerza, como cuando retornaba por muerte.
En cualquier caso, Natsuki Subaru no podría llevar al exterior sus recuerdos de este lugar. A pesar de que no era su primera vez aquí, olvidaría este lugar en cuanto saliera.[1]
Tenía una sensación transitoria y efímera, como si fuera sólo una burbuja flotando en un sueño.
Además de eso, el no saber dónde estaba arriba, abajo, izquierda o derecha, y la preocupación de no poder ver ni las profundidades bajo él, eran cosas sin importancia para su consciencia, que estaba dominada por una sola cosa.
La consciencia había aprendido eso, y estaba encantada de poder visitar este sitio una vez más.
Antes de que pudiera saborear el tan esperado encuentro, latió en su inexistente pecho un inmenso sentimiento de alegría que le hizo querer abrir sus inexistentes labios para cantar.
Si no existía un cuerpo ni un rostro en este mundo sin direcciones, ¿cuál era el sentido de mirar atrás? ¿acaso tenía algún sentido? La cuestión no era encontrar un significado en ello, sino darle uno.
Se necesita un cuerpo para mirar atrás. Si lo pensaba conscientemente y actuaba, entonces la oscuridad no tendría más opción que concederle eso a Natsuki Subaru, quien no tenía nada.
——No, crear y manifestar a un ser humano de la nada no era así de fácil.
No era fácil para él completarse usando sólo sus recuerdos y conocimientos.
No obstante, en ese deficiente estado, el Natsuki Subaru incompleto fue incapaz de reconocerlo. Y fue por eso por lo que el incompleto Natsuki Subaru, que sólo había otorgado a su cuerpo temporal unos ojos temporales, mientras existía en un estado en el que ni siquiera podía poner un pie en el suelo, se giró para mirar a su alrededor, y se dio cuenta de algo.
Por un lado, estaba la locura; y por el otro, la molestia; ambos desahogando su odio hacia Natsuki Subaru.
La mente y cerebro de este Natsuki Subaru no estaban preparados para comprenderlo. Si intentara entender esas palabras que decían las consciencias, tendría que crear órganos que se lo permitieran, del mismo modo que había materializado su carne y su vista.
No era fácil crear algo tangible de la nada. Si la consciencia de Natsuki Subaru no lo deseaba realmente, no podría crear ni adquirir nada.
Así que, tal y como estaban las cosas, no tenía más opción que posponer la creación de una mente que le permitiera entender y responder a aquellas dos consciencias… No; realmente, no tenía ninguna razón para hacerlo.
Ese cuerpo incompleto pudo hacer ese gesto que les indicó que no tenía intención de hablar con ellos. Supuso que ellos seguirían diciendo insultos que harían eco por el lugar, pero los ignoró porque sabía que, si dejaba que le importara, los vería de nuevo.
Su vista funcionaba sin la necesidad de girarse. En ese momento, probablemente no necesitaba un sentido de la vista, sino globos oculares. Si se presentaba la oportunidad, recordaría cómo crearlos.
Ataviada con un negro aún más intenso que esta oscuridad total en la que no debería verse nada, la silueta destacaba con viveza.
En ocasiones, su presencia detenía el corazón de Natsuki Subaru con sus brazos y dedos, que colgaban grácilmente. Aunque esbeltas, aquellas extremidades poseían extrema ternura, ataviadas en el oscuro vestido.
Como era usual, sus rasgos no podían verse claramente, pues una gruesa niebla cubría su cuello y rostro. Sin embargo, Natsuki Subaru entendía en el fondo de su alma que había alguien albergando esa intensa emoción de amor.
Su
apariencia era mucho más clara que en el encuentro anterior, y Natsuki Subaru
estaba notablemente más cerca de ella.
En su reunión anterior con ella, sólo sus brazos y cuerpo eran vagamente visibles, pero en esta ocasión veía un vestido, e incluso podía ver sus pies descalzos asomando por debajo del largo vestido. Casi todo su cuerpo había sido reproducido a la perfección; lo único oculto a los ojos de Natsuki Subaru era su rostro, cubierto por la oscuridad.
Era
irritante. Pero, por el momento, se conformaría.
Sintió su presencia más fuerte y cerca que antes. A pesar de todo, por muy claramente que pudiera verla, Natsuki Subaru aún no estaba listo para reunirse con ella.
En
este momento, sólo disfrutaría la sensación de su presencia.
Algún día, definitivamente se acercaría, tocaría sus dedos, abrazaría su esbelta cintura y se darían amor el uno al otro.
『 ???: —Te amo. 』
Natsuki
Subaru asintió con su barbilla recién creada ante tal confesión.
Pudo sentir el deleite de la sombra ante esa simple acción; y surgió una sensación de lamento.
Para
la siguiente ocasión, necesitaría una boca y una lengua
que le permitieran expresar sus palabras de amor.
Mientras lo embriagaban estos profundos sentimientos, la consciencia de Natsuki Subaru empezó a abandonar el jardín de sombras, y…
Subaru
sabía que despertaba lúcidamente, pero también sabía que le costaba conciliar
el sueño.
Para
Subaru, despertar se sentía como sacar el rostro del agua. Sin importar quién
estuviera sumergido, si su rostro sale a la superficie, no olvidaría como
respirar.
Para Subaru, esa respiración significaba el despertar de su consciencia. Era natural para él respirar al despertarse.
«Emilia:
Ohh, qué envidia, te despiertas muy bien. Yo soy… muuuy mala para despertar.»
Ese
había sido el comentario de Emilia cuando tuvieron la conversación
anteriormente.
Por cierto, respecto a cómo se despierta Emilia, ella no exageraba: realmente le cuesta mucho. Como era de esperar, la presión sanguínea de Emilia era muy baja, por lo que le tomaba alrededor de una hora despertarse y salir de la cama.
Cuando
despertaba en su cama por la mañana, esperaba somnolienta a volver en sí, para
finalmente salir del futón, lavarse el rostro y arreglarse el cabello——esa era
su rutina.
Por otro lado, a diferencia de Subaru, se duerme tan fácilmente como los niños. Un fuerte contraste.
«Emilia:
Cuando estaba en el bosque, Puck era mi único acompañante, y como no salía
mucho por la noche… lo único que podía hacer era dormir…»
Ese
había sido el comentario de Emilia cuando hablaron de eso anteriormente.
Omitiremos los detalles de cómo respondió Subaru a eso. Ahora que tenía a alguien que lo acompañara hasta altas horas de la noche, olvidemos cómo eran las cosas en el pasado.
El
caso es que Subaru envidiaba la calidad de sueño de Emilia.
Sin importar lo que hiciera, cuando Subaru se acostaba a dormir y cerraba sus ojos en medio de la noche, era incapaz de dejar de pensar en todo tipo de cosas. Para ser específicos, pensaba en todo lo que podría haber hecho diferente y los arrepentimientos que tenía.
Ya fuera por cosas ocurridas ese día, o sucesos de hace mucho tiempo, el arrepentimiento atormentaba a Subaru sin importar la hora o el lugar.
Cuando luchaba contra cosas como esa, le resultaba imposible dormir. Esa era la razón de su pobre calidad de sueño.
——Así
pues, sin duda los eventos ocurridos bajo el mar de arena habían plantado en
Subaru una nueva semilla de arrepentimiento que seguramente perturbaría el
sueño de Subaru de ahora en adelante.
『 Subaru: ¿Dónde… estoy? 』
Cuando
abrió los ojos, Subaru supo que este despertar era diferente al del Retorno
por muerte.
Primero, porque había luz en el entorno. A diferencia del área bajo el mar de arena, donde despertó sumergido en la oscuridad. El hecho de que pudiera mirar alrededor era prueba fehaciente de que las cosas habían cambiado. Además de eso, los escalofríos habían desaparecido, y su cuerpo no tenía la sensación de estar acostado encima de la arena. La suave sensación en su espalda era tal vez una cama.
Bajo su cabeza también había algo parecido a una almohada. En otras palabras, Subaru estaba…
『 Subaru: Estoy acostado en una cama. 』
Si
tuviera que comprobarlo y describirlo, sobre su cuerpo descansaba una
manta blanca.
La sensación de una cama con una almohada no era una sensación con la que no estuviera familiarizado. Más bien, estaba muy familiarizado con ella, e inmediatamente se dio cuenta de que era la ropa de cama que había en el carruaje de dragón.
Por lo tanto, estaba dentro del carruaje de dragón que habían utilizado en su intento de alcanzar la Atalaya Pléyades.
『 Subaru: ¡Un momento, ¿por qué…?! 』
Subaru
se incorporó, comprendiendo que había estado acostado dentro del carruaje de
dragón del que supuestamente se había separado. En ese momento, se dio cuenta
de que alguien le agarraba la mano derecha.
Se giró hacia dicha mano, y vio una joven arrodillada en el suelo, con el cuerpo extendido sobre la cama, durmiendo. Era Emilia, quien se aferraba a la mano de Subaru con una expresión de alivio en el rostro.
Ella
respiraba suavemente, y su mano era cálida.
Subaru dejó salir un exhausto y ronco suspiro al ver que ella de verdad estaba ahí.
『 Subaru: Ah… Emilia, eres tú, ¿verdad? Sana y salva… 』
Ver
a Emilia acurrucada junto a él dejó a Subaru perplejo, dudando de si lo que
estaba viendo era la realidad. Como su mano derecha estaba agarrada, estiró el
brazo izquierdo y le tocó la mejilla.
Sus pálidas mejillas estaban calientes, como si tuviera algo de fiebre; su piel estaba increíblemente suave y tersa. Con sólo tocarlas, sintió como si fueran a reventar de amor y cariño. Las tocó tanto como se atrevió, sólo para asegurarse de que en verdad Emilia estaba allí.
『 Subaru: Sí, no hay duda, es Emilia… Tierna, delicada y cálida. 』
『 ???: Más te vale no estar haciendo algo inapropiado, de hecho. Emilia
estaba terriblemente preocupada por ti, supongo. Pasó dos días sin dormir, de
hecho. 』
『 Subaru: ¡¿Ehhh?! 』
Mientras
tocaba las mejillas de Emilia, Subaru se estremeció involuntariamente ante la
voz que acababa de interrumpirlo bruscamente. Presa del pánico, trató de mirar
hacia otro lado y se encontró con una pequeña niña recostada en el marco de la
puerta, con una mueca de disgusto.
『 Subaru: ¡Bea—! 』
『 Beatrice: —Shhh, supongo. Me disgusta este Subaru irracional, de hecho.
』
『 Subaru: … 』
Estuvo
a punto de levantar la voz por instinto, contento por verla de nuevo, pero fue
interrumpido. Subaru se llevó la mano a la boca, y miró en silencio hacia abajo,
donde Emilia seguía durmiendo. Mientras Subaru contenía la voz, la expresión de
Beatrice se relajó, haciéndola lucir un poco alegre.
『 Subaru: Eso estuvo cerca… Beako. Ven aquí. Déjame abrazarte. 』
『 Beatrice: Qué tontería acabas de decir… q-qué remedio, supongo. 』
Si
no podía expresar la felicidad que le producía el encuentro con palabras, no
tenía más opción que hacerlo con gestos.
Con Subaru llamándola, Beatrice suspiró y se acercó a él. La pequeña chica jugaba indiferentemente con sus rizos, y cuando estuvo junto a él, Subaru la abrazó con su brazo izquierdo, sosteniéndola firmemente contra su pecho.
『 Subaru: Menos mal… en serio, menos mal. Estaba muy preocupado. 』
『 Beatrice: …Eso debería decirlo Betty, de hecho. No encontrábamos a
Subaru ni a la hermana mayor en ningún sitio, y todos estábamos muy asustados,
supongo. Temíamos que hubieras muerto, de hecho. 』
『 Subaru: ¿Ah sí? ¿Tan preocupada estabas? 』
『 Beatrice: No tanto… supongo. Es cierto, estaba preocupada, supongo.
Mucho, mucho… 』
Mientras
abrazaba el ligero cuerpo de Beatrice, ella bajó la mirada y empezó a dudar a
mitad de frase. Subaru continuó acariciando el cabello de Beatrice, quien se
acurrucó en su pecho y disfrutó en silencio del reencuentro.
Tras un momento en silencio, Beatrice alzó el rostro y, con cara de alivio, saltó a un lado de la cama.
『 Beatrice: De todos modos, además de la dormilona de Emilia, debemos
decirle a los demás que ya despertaste, de hecho. Todos estábamos preocupados,
creyendo que esta sería tu última aventura, supongo. 』
『 Subaru: Todos… Oh, cierto, ¿todos están bien? ¿Tanto los que se
separaron como los que estaban conmigo? 』
『 Beatrice: Puedes estar tranquilo, de hecho. Todos están sanos y salvos,
supongo. 』
『 Subaru: Entiendo… Menos ma~l… ¡—! 』
La
intranquilidad de Subaru se desvaneció al oír las palabras de Beatrice. Había
escuchado que todos estaban bien, y esa inesperada respuesta trajo calma a su
corazón.
No obstante, inmediatamente después, Subaru alzó la cabeza con una desagradable sensación de déjà vu.
『 Subaru: Espera, Beako. Lamento que mi alegría dure tan poco, pero ¿en
verdad todos están bien? 』
『 Beatrice: Ahg, es molesto que
Subaru dude de Betty, de hecho. No tendría sentido que Betty engañara a Subaru de
esa manera, supongo. No estoy bromeando, de hecho. 』
『 Subaru: Entiendo que estés enfadada, pero esa no es la razón por la que
estoy dudando de ti. Aunque no intentes engañarme, es posible que hayas
resultado engañada… ¿acaso no descubrimos eso de forma dolorosa en Priestella? 』
『 Beatrice: … 』
Al
oír eso, Beatrice pareció comprender el porqué de la preocupación de Subaru.
Después de la batalla contra el Culto de la bruja en Priestella, Subaru recibió un reporte idéntico. Le dijeron que todos estaban bien; y, de hecho, era subjetivamente cierto, pero…
『 Subaru: Confirmemos. Estamos Emilia, Beatrice y yo. Además, están Rem,
Ram y Patrasche. Y Anastasia, Meili, Gyan… y, por último, Julius. Esos son
todos. 』
『 Beatrice: … 』
『 Subaru: ¿Todos los que nombré conforman el «todos» que dijiste antes? 』
『 Beatrice: … No te preocupes, supongo. Esos son todos, de hecho. No hay
nadie a quien Betty haya olvidado y Subaru no, supongo. 』
『 Subaru: Entiendo… ya veo. Entonces, supongo que en verdad puedo
alegrarme. 』
Habiendo
confirmado todo lo necesario, Subaru pensó cuidadosamente en qué otra trampa
podría haber. Determinó que no había pasado nada por alto, y el saber que todos
estaban a salvo finalmente lo revigorizó.
『 Subaru: Gracias al cielo. ¡Oh, qué bien! 』
『 Beatrice: Cielos, Subaru, eres demasiado exagerado, de hecho. Cuando
nos dimos cuenta de que tú, que eres quien más atrae el peligro, estabas bien,
dimos por hecho que los demás también lo estarían, supongo. 』
『 Subaru: Idiota, no es eso. Aunque lo sepa, estaría inevitablemente
nervioso, e inevitablemente preocupado. De seguro lloraste al ver que yo estaba
bien, ¿verdad? 』
『 Beatrice: No lloré ni nada por el estilo, de hecho. Que Betty haya
presionado su rostro contra tu pecho no significa nada, supongo. No puedes
demostrarlo, de hecho. 』
Con
un bufido, Beatrice hinchó orgullosa su fino pecho, pero sus palabras parecían
estar rebosantes de emoción. Además, había marcas en la cama que indicaban que detrás
de Subaru otra persona había estado durmiendo ocupando la mitad de la longitud de
la cama——Subaru apuntó allí y procedió a hablar.
『 Subaru: Hay evidencia de que alguien estaba durmiendo a mi lado. Tras
ver eso, ¿seguirás diciendo que no estabas preocupada? 』
『 Beatrice: ¡Esa no fue Betty, supongo! Esto… es una acusación
completamente falsa, de hecho. No tengo idea de lo que estás hablando, supongo.
』
『 Subaru: Nadie más haría algo así. No seas tímida. 』
『 Beatrice: ¡Te equivocas, de hecho! Ahh, demonios. Vamos a despertar a
Emilia, supongo. 』
Beatrice
cambió de tema mientras intercambiaban esas frívolas conversaciones, como era
usual. Esbozando una irónica sonrisa ante el rostro sonrojado de Beatrice,
Subaru dejó salir un largo, muy largo y profundo suspiro.
Todos
estaban bien. Se sintió aliviado al oír esas palabras.
Cuando estaban en las dunas, fueron perseguidos por una horda de mabestias y acabaron separados. Subaru retornó por muerte repetidas veces en el área subterránea del mar de arena. No tenía idea de qué le había ocurrido a Emilia y los demás, y temía perder la posibilidad de revertirlo.
『 Subaru: … Ahora que lo pienso, aquel impulso de pensar negativamente de
todo… ¿ha desaparecido? 』
『 Beatrice: ¿—? 』
Confundida,
Beatrice ladeó la cabeza frente a Subaru, quien le acariciaba el cabello con la
mano izquierda. Ese comportamiento era algo críptico para Beatrice, pero Subaru
tenía una razón. No, ese comportamiento como tal no tenía un significado, pero
podría decirse que la presencia o ausencia de síntomas subjetivos era un factor
importante.
『 Subaru: Beako es… es la misma de siempre. Emilia también sigue siendo
igual de linda que siempre. 』
『 Beatrice: ¿Qué estás diciendo, de hecho? 』
Aunque
Beatrice le lanzó una mirada inexpresiva, Subaru no se sintió incómodo o
irritado por sus palabras. Y también sentía sólo amor y confianza hacia la
dormida Emilia.
No quedaba ni rastro del inexplicable odio que lo había atormentado bajo tierra.
『 Subaru: Supongo que ya estoy bien, por estar lejos del miasma. Aunque
me inquieta dejar algo tan espantoso a un lado, sin saber la causa ni el
tratamiento… 』
『 Beatrice: Subaru, si aún no te sientes bien o te preocupa tu salud,
deberías seguir descansando, supongo. No es necesario que estés apurado ahora
mismo, de hecho. De alguna forma, Betty y los demás se las arreglarán con los exámenes
sin tu ayuda, supongo. 』
『 Subaru: … ¿Qué? 』
Poniéndole
la mano en la frente, Beatrice mostró su preocupación por Subaru, quien miraba
hacia abajo. En medio de esas palabras de preocupación, hubo algo que Subaru no
había escuchado antes, por lo que la interrumpió sin pensar.
『 Subaru: ¿Qué acabas de decir? 』
『 Beatrice: Que puedes descansar, supongo. No es como si te estuvieras
tomando un día libre sin un buen motivo; Betty no se enojará contigo si es
porque no te sientes bien, de hecho. 』
『 Subaru: Mmm recuerdo que me has dicho algo increíble en la TALK
febril, pero esa no es la parte a la que me refería, ¿sabes? Después de eso…
¿dijiste algo sobre un examen? 』
『 Beatrice: Aah… sí, eso dije, supongo. 』
Al
oír la pregunta de Subaru, Beatrice hizo una mueca como diciendo «maldición».
No era como si en verdad hubiera intentado ocultarlo maliciosamente, sino que no quería preocuparlo.
Sin embargo, tras haber oído eso, decirle que todo estaba bien no sería suficiente, pues Subaru nunca fue una persona obediente, y Beatrice lo sabía.
『 Subaru: Beako… 』
『 Beatrice: Ya lo sé, de hecho. Te daré una explicación adecuada,
supongo. En verdad, pensé que sería mejor hablarte de ello cuando estuvieras
mejor… a pesar de eso, se me fue de la lengua, de hecho. 』
『 Subaru: Que no puedas ocultarme cosas es uno de tus puntos tiernos. ——Ahora
que lo pienso, he descuidado preguntarte lo que debería haber preguntado al
principio. 』
Subaru
mostró una sonrisa agridulce a Beatrice, quien admitió su derrota, aunque dicha
sonrisa se desvaneció rápidamente. Subaru bajó un poco la voz y procedió a
hacer la pregunta más obvia.
La cual era…
『 Subaru: ¿Dónde estamos? Y no salgas con alguna tontería como «estamos
dentro del carruaje de dragón». 』
『 Beatrice: Subaru, creo que no debería ser tan difícil ni siquiera para
ti, supongo. 』
Beatrice
dio un suspiro de cansancio, cruzándose de brazos.
Y así, con un golpeteo de sus tacones, volteó el rostro con un gesto de mirar un techo lejano.
『 Beatrice: En la Atalaya Pléyades. 』
『 Subaru: … 』
『 Beatrice: Estamos en la atalaya al final de las dunas, de hecho. 』
Eso
dijo ella.
Subaru
soltó cuidadosamente la mano de Emilia, la recostó en la cama tras pasar dos
días despierta y, tras acariciarla suavemente
en la frente, salió del carruaje de dragón.
El
interior del carruaje de dragón en el que habían pasado más de un mes no
parecía haber cambiado desde que lo perdió de vista.
El habitáculo del carruaje no tenía desperfectos importantes, y parecía no tener nada roto.
『 Beatrice: Quienes estaban con Betty y fueron engullidos por el Viento
de Arena estuvieron a salvo, a diferencia del grupo de Subaru, supongo.
Fuimos arrojados a un lugar distinto a ese campo de flores… todos nos pusimos
pálidos al darnos cuenta de que Subaru y algunos otros habían sido separados de
nosotros, de hecho. 』
『 Subaru: ¿Tú también? 』
『 Beatrice: Igual que Emilia y Julius, supongo. Betty no fue la única, de
hecho. 』
Con
un bufido, Beatrice hizo un puchero y apartó la mirada de Subaru; y entonces
ella abrió la puerta que daba al exterior del carruaje de dragón. La puerta se
abrió con un chirrido, y al otro lado había un espacio tenuemente iluminado y
un aire seco.
Este aire se sentía como el de las dunas, y la oscuridad de este espacio era similar a la del área subterránea del mar de arena. No obstante, este viento no estaba mezclado con arena como el de las dunas, y la oscuridad era menos profunda comparada con el área subterránea gracias a algunas lámparas mágicas que habían sido instaladas por todo el lugar, así como un denso musgo luminoso que cubría las paredes a su alrededor. El musgo cerca de él ciertamente le recordaba al que había visto dentro de la Tumba del Santuario. Como crecía de manera superficial en todas partes, era una vegetación ciertamente útil.
『 Subaru: Este sitio es… 』
『 Beatrice: Es el sexto piso de la Atalaya Pléyades… aunque es el piso
más bajo, supongo. Cuando miras la atalaya desde el mar de arena, el sexto piso
parece estar enterrado bajo la torre, de hecho. A partir del quinto piso, está por encima
de la arena… aunque es difícil distinguirlo, supongo. 』
Mirando
el espacio circular, Subaru abrió los ojos al escuchar la explicación de
Beatrice. Sin embargo, no logró comprenderla, probablemente porque no conocía
el interior ni la estructura de la Atalaya Pléyades.
Por
lo que podía ver, el interior de la Atalaya Pléyades era ciertamente vasto y
espacioso.
En el lugar al que Beatrice había llamado «sexto piso», el suelo estaba hecho de piedra, y justo en el centro se encontraba el carruaje de dragón. El área circular alrededor del carruaje se extendía hasta los 200 o 300 metros de radio.
Si la torre había sido construida con una forma perfectamente circular en lugar de elíptica, entonces la precisión de la titánica labor de construirla dejaría a Subaru con la boca abierta por un buen rato.
『 Subaru: …Pensar en el trabajo inútil que se hacía en la antigüedad
recuerda a cosas como las pirámides. Es un enorme derroche de esfuerzo para la
tumba de una sola persona. Espera, creo haber escuchado que eran considerados
proyectos públicos, y que las personas desempleadas agradecían mucho su
existencia. 』
『 Beatrice: Nuevamente, no tengo ni idea de lo que hablas, de hecho. 』
『 Subaru: Hablo de tumbas. Incluso enterrar gente viva fue popular en
algún momento, pues creían que estaban tomando medidas preventivas contra lo
que les esperaba tras la muerte. Eso pensaban en el pasado. La idea es similar.
』
『 Beatrice: …Las historias sobre lo que ocurre después de la muerte no
son buenos augurios, supongo. Son ridículas, de hecho. 』
Al
escuchar los imprudentes comentarios de Subaru, Beatrice apartó su mirada de
él, enfadada. Acariciándose la mejilla, Subaru se dio cuenta de que había dicho
algo inapropiado, y empezó a acariciar el cabello de Beatrice.
De repente, volvió al frente del carruaje de dragón, como si hubiera recordado algo.
『 Subaru: ¡Ohhh! ¡Gyan! ¡Estás sano y salvo! ¡No moriste, Gyan! 』
『 Beatrice: ¡¿Por qué dices cosas tan estúpidas de repente, supongo?! 』
『 Subaru: No… Es sólo que sentí que necesitaba hacerlo; pero me alegra
mucho que esté bien. 』
El
confiable dragón de tierra —Gyan— estaba atado al carruaje de dragón.
La especie Gairas estaba adaptada al desierto, y su punto fuerte era su resistencia. Y haciendo justicia a ese punto fuerte, Gyan mostró una actitud perseverante y se las había arreglado espléndidamente para sobrevivir a las difíciles circunstancias.
En ocasiones, su presencia detenía el corazón de Natsuki Subaru con sus brazos y dedos, que colgaban grácilmente. Aunque esbeltas, aquellas extremidades poseían extrema ternura, ataviadas en el oscuro vestido.
Como era usual, sus rasgos no podían verse claramente, pues una gruesa niebla cubría su cuello y rostro. Sin embargo, Natsuki Subaru entendía en el fondo de su alma que había alguien albergando esa intensa emoción de amor.
En su reunión anterior con ella, sólo sus brazos y cuerpo eran vagamente visibles, pero en esta ocasión veía un vestido, e incluso podía ver sus pies descalzos asomando por debajo del largo vestido. Casi todo su cuerpo había sido reproducido a la perfección; lo único oculto a los ojos de Natsuki Subaru era su rostro, cubierto por la oscuridad.
Sintió su presencia más fuerte y cerca que antes. A pesar de todo, por muy claramente que pudiera verla, Natsuki Subaru aún no estaba listo para reunirse con ella.
Algún día, definitivamente se acercaría, tocaría sus dedos, abrazaría su esbelta cintura y se darían amor el uno al otro.
Pudo sentir el deleite de la sombra ante esa simple acción; y surgió una sensación de lamento.
Mientras lo embriagaban estos profundos sentimientos, la consciencia de Natsuki Subaru empezó a abandonar el jardín de sombras, y…
※ ※ ※ ※ ※
Para Subaru, esa respiración significaba el despertar de su consciencia. Era natural para él respirar al despertarse.
Por cierto, respecto a cómo se despierta Emilia, ella no exageraba: realmente le cuesta mucho. Como era de esperar, la presión sanguínea de Emilia era muy baja, por lo que le tomaba alrededor de una hora despertarse y salir de la cama.
Por otro lado, a diferencia de Subaru, se duerme tan fácilmente como los niños. Un fuerte contraste.
Omitiremos los detalles de cómo respondió Subaru a eso. Ahora que tenía a alguien que lo acompañara hasta altas horas de la noche, olvidemos cómo eran las cosas en el pasado.
Sin importar lo que hiciera, cuando Subaru se acostaba a dormir y cerraba sus ojos en medio de la noche, era incapaz de dejar de pensar en todo tipo de cosas. Para ser específicos, pensaba en todo lo que podría haber hecho diferente y los arrepentimientos que tenía.
Ya fuera por cosas ocurridas ese día, o sucesos de hace mucho tiempo, el arrepentimiento atormentaba a Subaru sin importar la hora o el lugar.
Cuando luchaba contra cosas como esa, le resultaba imposible dormir. Esa era la razón de su pobre calidad de sueño.
Primero, porque había luz en el entorno. A diferencia del área bajo el mar de arena, donde despertó sumergido en la oscuridad. El hecho de que pudiera mirar alrededor era prueba fehaciente de que las cosas habían cambiado. Además de eso, los escalofríos habían desaparecido, y su cuerpo no tenía la sensación de estar acostado encima de la arena. La suave sensación en su espalda era tal vez una cama.
Bajo su cabeza también había algo parecido a una almohada. En otras palabras, Subaru estaba…
La sensación de una cama con una almohada no era una sensación con la que no estuviera familiarizado. Más bien, estaba muy familiarizado con ella, e inmediatamente se dio cuenta de que era la ropa de cama que había en el carruaje de dragón.
Por lo tanto, estaba dentro del carruaje de dragón que habían utilizado en su intento de alcanzar la Atalaya Pléyades.
Se giró hacia dicha mano, y vio una joven arrodillada en el suelo, con el cuerpo extendido sobre la cama, durmiendo. Era Emilia, quien se aferraba a la mano de Subaru con una expresión de alivio en el rostro.
Subaru dejó salir un exhausto y ronco suspiro al ver que ella de verdad estaba ahí.
Sus pálidas mejillas estaban calientes, como si tuviera algo de fiebre; su piel estaba increíblemente suave y tersa. Con sólo tocarlas, sintió como si fueran a reventar de amor y cariño. Las tocó tanto como se atrevió, sólo para asegurarse de que en verdad Emilia estaba allí.
Con Subaru llamándola, Beatrice suspiró y se acercó a él. La pequeña chica jugaba indiferentemente con sus rizos, y cuando estuvo junto a él, Subaru la abrazó con su brazo izquierdo, sosteniéndola firmemente contra su pecho.
Tras un momento en silencio, Beatrice alzó el rostro y, con cara de alivio, saltó a un lado de la cama.
No obstante, inmediatamente después, Subaru alzó la cabeza con una desagradable sensación de déjà vu.
Después de la batalla contra el Culto de la bruja en Priestella, Subaru recibió un reporte idéntico. Le dijeron que todos estaban bien; y, de hecho, era subjetivamente cierto, pero…
Cuando estaban en las dunas, fueron perseguidos por una horda de mabestias y acabaron separados. Subaru retornó por muerte repetidas veces en el área subterránea del mar de arena. No tenía idea de qué le había ocurrido a Emilia y los demás, y temía perder la posibilidad de revertirlo.
No quedaba ni rastro del inexplicable odio que lo había atormentado bajo tierra.
No era como si en verdad hubiera intentado ocultarlo maliciosamente, sino que no quería preocuparlo.
Sin embargo, tras haber oído eso, decirle que todo estaba bien no sería suficiente, pues Subaru nunca fue una persona obediente, y Beatrice lo sabía.
La cual era…
Y así, con un golpeteo de sus tacones, volteó el rostro con un gesto de mirar un techo lejano.
※ ※ ※ ※ ※
El habitáculo del carruaje no tenía desperfectos importantes, y parecía no tener nada roto.
Este aire se sentía como el de las dunas, y la oscuridad de este espacio era similar a la del área subterránea del mar de arena. No obstante, este viento no estaba mezclado con arena como el de las dunas, y la oscuridad era menos profunda comparada con el área subterránea gracias a algunas lámparas mágicas que habían sido instaladas por todo el lugar, así como un denso musgo luminoso que cubría las paredes a su alrededor. El musgo cerca de él ciertamente le recordaba al que había visto dentro de la Tumba del Santuario. Como crecía de manera superficial en todas partes, era una vegetación ciertamente útil.
En el lugar al que Beatrice había llamado «sexto piso», el suelo estaba hecho de piedra, y justo en el centro se encontraba el carruaje de dragón. El área circular alrededor del carruaje se extendía hasta los 200 o 300 metros de radio.
Si la torre había sido construida con una forma perfectamente circular en lugar de elíptica, entonces la precisión de la titánica labor de construirla dejaría a Subaru con la boca abierta por un buen rato.
De repente, volvió al frente del carruaje de dragón, como si hubiera recordado algo.
La especie Gairas estaba adaptada al desierto, y su punto fuerte era su resistencia. Y haciendo justicia a ese punto fuerte, Gyan mostró una actitud perseverante y se las había arreglado espléndidamente para sobrevivir a las difíciles circunstancias.

Sin embargo, aunque revisó el otro lado del carruaje, no vio su hermosa figura azabache. A Subaru le intranquilizaba no verla.
Una leve expresión de sorpresa pasó por el rostro de Beatrice al ver la enérgica reacción de Subaru, pero lo mantuvo a raya pellizcando su nariz mientras se acercaba a ella.
El peinado de Beatrice era inalterable; todos los intentos de Subaru por desarreglarlo fueron en vano. En cualquier caso, ante las palabras de Beatrice, Subaru miró hacia la cima de la torre.
A pesar de haber ido a la atalaya para reunirse con el Sabio en primer lugar, ésta era la primera vez que Beatrice lo mencionaba.
Recordaba que Emilia se lo había explicado así: «Creo que será más fácil entenderlo si te reúnes con él y hablan en persona».
En realidad, Emilia pensó que no sería igual de impactante si no lo conocía en persona, y que hablarían en la misma onda, pero… bueno, lo que pasó entonces se estaba repitiendo ahora.
Ante el lamento de Subaru, Beatrice se encogió de hombros.
No sabía qué tan arriba estaba el quinto piso con respecto al sexto piso, pero sabía que cuando miraba hacia arriba, no podía ver el techo. A raíz de eso, juzgó que subir sería una hazaña digna de un alpinista.
Probablemente hubiera salido despedido si no fuera por el cuerpo de Gyan, que estaba justo detrás de ellos. Protegido por el peso del dragón de tierra y el carruaje de dragón, Subaru abrió desesperadamente sus ojos en medio de la ráfaga de aire arenoso que soplaba contra él.
Una ráfaga de viento se llevó la nube de polvo, revelando al otro lado la majestuosa figura de una persona. Cuando la densa nube de polvo que los había envuelto pasó a través de Subaru, entonces vio la figura, y las mejillas de Subaru se pusieron rígidas. Estaba paralizado.
No obstante, ella no se dignó a contestar hasta que estuvo justo frente él. Se detuvo al alcance de la mano de Subaru… mirándolo con intensidad.
Ni siquiera conocía la voz de esa persona, pero era tan poderosa que había derrotado sin esfuerzo al centauro que lo había atacado. Un paso en falso y esa peculiar persona convertiría a Subaru en poco más que carbón.
Subaru no lograba captar si la actitud de aquella persona era hostil, sólo sabía que la única emoción que le evocaba era miedo.
Al menos Subaru había sido lo suficientemente afortunado para encontrarse con esa mujer junto con Beatrice. En el peor de los casos, sería imposible evitar una pelea.
Claramente no hacía falta iniciar un altercado sin razón. Subaru no debía tomarse a la ligera gastar fuerzas en algo así.
Él se sintió extremadamente intranquilo. La confusa forma de hablar de Subaru denotaba su desconcierto y perplejidad.
A ese ritmo, sería la preocupación lo que los mataría.
Su voz era algo ronca, pero, si la escuchara un poco más, probablemente encontraría algo de belleza en dicha ronquera.
No obstante, era relativamente misterioso que encontrara algo de encanto en las insondables emociones escondidas en aquella voz.
Y entonces, frente a Subaru, la mujer suspiró silenciosamente.
Hasta este momento, su actitud severa daba la impresión de que intentaba ver el interior de Subaru, pero eso cambió con el tiempo, como si algo congelado se derritiera.
Y entonces, la boca de la mujer se abrió en forma de una sonrisa.
Y mirando a Subaru…
Subaru se giró para mirar detrás de sí mismo, mudo de asombro ante lo que dijo la mujer. Como esperaba, detrás de él sólo estaba Gyan. Entonces… ¿sería Gyan dicho Gran Maestro?
Aunque sus palabras eran razonables, Subaru no podía comprenderlas. En su lugar, se giró hacia la mujer, quien seguía de pie como si nada hubiera ocurrido, y preguntándose qué diantres había querido decir ella.
Cuando Subaru cayó al suelo de espalda, Beatrice, que quedó atrapada entre los dos, gritó 『 ¡Mukyu~! 』.
La mujer, rebosante de alegría, no se despegaba de Subaru, quien movía sus ojos de un lado al otro, confundido.
Sin embargo, las mujeres siempre serán mujeres, y ella no parecía tener intenciones de soltar a Subaru.
Como resultado, Beatrice terminó en un sándwich entre Subaru y la mujer.
—El renombrado y gran Sabio de la Atalaya Pléyades no puede ser una mujer tan extraña.
Subaru se negó firmemente a esa idea.
No obstante, en medio de esa conversación que no llevaba a ningún lugar, hubo una súbita interrupción. Y era…
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[1] La vez anterior que la
consciencia de Subaru estuvo en ese lugar fue luego de salvar a Emilia de la
explosión de piedras mágicas al final del arco tres. Debería haber ocurrido en
el último capítulo de la primera temporada, pero fue omitido por el anime.
Pueden leer lo ocurrido aquí.





